La tristeza de vivir un cáncer

2 de marzo de 2016 10 comentarios

El pasado 4 de febrero fue el Día Mundial Contra el Cáncer. Una enfermedad que se diagnostica en nuestro país  casi a 230.000 personas cada año. Y en la que cada uno de nosotros tiene mucho que ver. 


- Este artículo ha sido publicado en el Periódico El Día", en conmemoración al Día Mundial Contra el Cáncer, el Domingo 7 de Febrero, 2016. Forma parte del conjunto "Botiquín emocional") - 




El pasado 4 de febrero fue el Día Mundial Contra el Cáncer. Una enfermedad que se diagnostica a casi 230.000 personas cada año, y en la que cada uno de nosotros tiene mucho que ver. Hoy sabemos que casi el 30 % de los diagnósticos podría haberse evitado con unos hábitos de vida más saludables: dieta mediterránea, ejercicio y el autocuidado psicológico.
Por eso, hoy me gustaría explicarte cuáles son las consecuencias más habituales de afrontar un cáncer y, sobre todo, que entiendas que estas reacciones son normales y necesarias para que puedas integrar lo que te está pasando y vivir de nuevo feliz. 
Podemos hablar de que existen tres grandes fases o etapas por las que todos pasamos durante el proceso de afrontamiento de la enfermedad. Cada etapa implicará un conjunto de reacciones emocionales que marcarán el inicio y el final de cada una de ellas. La duración de las etapas es variable, dependerá de cada uno y del tiempo que vayas necesitando para asimilar lo que está pasando: 
1) Al principio existe una respuesta de choque y desconcierto, donde se producen reacciones de incredulidad, negación del diagnóstico y un sentimiento de gran desesperanza, anticipando el dolor y muerte. 
2) Luego, aparece una respuesta de distrofia caracterizada por un gran malestar e irritabilidad, con respuestas de ansiedad tales como: anorexia, insomnio, falta de concentración, disminución de la actividad cotidiana, rumiaciones sobre los tratamientos y miedo a la muerte. Se manifiesta también un sentimiento de preocupación por la familia y depresión por no haber realizado determinadas actividades o proyectos todavía, con el temor y convencimiento de que ya no se dispone de tiempo suficiente para llevarlos a cabo. En general, supone una ruptura con la vida anterior. 
3) Finalmente se acepta la situación, te manifestarás más optimista y pondrás en marcha mecanismos de afrontamiento, como la recogida de información sobre tu caso concreto y la reorganización de tu estilo de vida.
A pesar de que tu proceso oncológico sea bueno y vayas superándolo todo muy bien, este duro impacto suele generar una serie de consecuencias psicológicas a las que todos nos vemos expuestos, como son: una preocupación constante por la enfermedad, el miedo a las recaídas, un mayor miedo a la muerte, sentimiento de daño físico, incertidumbre respecto al futuro, sensación de inadecuación personal, baja percepción de control, miedo al rechazo social, ansiedad y depresión.
La tristeza tiene una misión
Una de las emociones más predominantes al enfrentar un cáncer, suele ser la tristeza. Es normal que al principio la veas como una enemiga. Te hunde, te humilla, te recuerda todo lo malo, no te deja pensar en otras cosas. Parece que te lo pone todo más difícil de lo que ya es. Te invade y te recuerda constantemente que todo es diferente.
Pero tiene una noble misión, siempre que no te atasques en ella. Nos ponemos tristes cuando sentimos que algo a lo que tenemos apego cambia. Que lo perdemos de algún modo. Por ejemplo, cuando una rutina cambia, cuando perdemos una parte de nuestro cuerpo a causa de la enfermedad. Este sentimiento de pérdida se llama duelo. Supone una reestructuración de la vida tal y como la conoces. Aparece incluso ante cambios pequeños.
También puede aparecer ante algo que anhelamos. Como, por ejemplo, una pareja, la recuperación, estar en casa en vez de en el hospital. Pero no llega en ese momento y se genera esa sensación de pérdida. Aunque no me creas, la tristeza tiene una misión, un propósito positivo. Se trata de una emoción que nos vuelve reflexivos. Nos permite revisar otros eventos que hemos vivido y en los que nos hemos sentido tristes también. ¿Que para qué? para procesar, descargar la tensión y buscar cómo salimos las veces anteriores de ella para solucionar la situación.
Nos permite ponernos en contacto con nuestra vulnerabilidad, limitaciones e imperfecciones. Nos conecta con partes muy bellas como son la empatía y la compasión. Cuidado, no llevarlo hacia el paternalismo. Nos obliga a detenernos y a prestar atención a lo que nos sucede, a ver aquello que nos genera dolor. Como duele, solemos intentar evitarla a toda costa. Pero la emoción si no se expresa, seguiría ahí.
El problema se produce cuando nos quedamos “enganchados” en ese punto de ir rememorando los malos momentos, reexperimentando un gran malestar. En vez de concentrarnos en cómo lo solucionamos anteriormente y poder poner esas estrategias de nuevo en marcha. 
Además, la tristeza sirve para volvernos más solidarios, ser más altruistas, detenernos para cuidarnos, aprender de los errores, asimilar una pérdida y valorar los buenos tiempos.
La ventilación de esta emoción es el llanto. La expresión facial es de preocupación y seriedad, las cejas se elevan por la parte inferior, fruncimos el ceño, los labios descienden y llegan a temblar. Sin embargo, podemos no mostrar estos rasgos físicos externos y sentir apatía, decaimiento y desmotivación internas.
Suele existir un sentimiento de falta de algo, de vulnerabilidad, ánimo bajo, sentimiento de soledad, incomprensión, aislamiento, desconexión con los demás, falta de humor, melancolía, añoranza, amargor, sentimiento de estar atado al pasado o de no tener futuro. Podemos encontrar a la tristeza en diferentes partes del cuerpo. Lo más habitual es que el malestar que genera lo puedas localizar como una presión en el pecho, un nudo en la garganta, pesadez en los hombros, debilidad, fatiga en el cuerpo, sensación de vacío o falta de energía.
La tristeza tiene diferentes grados de intensidad. Puede ir desde un ligero malestar a un profundo dolor emocional. Empieza con un estado intermedio de flojera, desánimo, pesimismo, desmotivación, apatía, desesperanza, hasta alcanzar su máxima intensidad que sería la depresión. Es una emoción con la que hay que tener paciencia y dedicarle un tiempo para descargarla. Esto te permitirá procesar todo el malestar que te está ocasionando esa situación tan impactante, como es ir superando las diferentes etapas de tu enfermedad.
Como ves, todo lo que trae la tristeza no es malo. Nos permite tomar conciencia y acceder a aspectos más profundos de nosotros mismos, tanto de nuestro pasado como del momento actual, para valorar las cosas que realmente nos importan y tienen sentido.
Lo primero que podemos hacer para descargarla, aunque resulte obvio, es darte cuenta de que tienes derecho a sentirte triste. Permítete llorar y descargar todo el malestar que enfrentar un cáncer genera. Te sentirás mucho mejor después, seguirás pasando a otras etapas emocionales que te permitirán seguir creciendo.
Se acabó aquello de “yo no puedo derrumbarme”. A veces en la vida hay que tocar fondo para poder coger impulso, porque si al final no lloras, te inundas.
Recuerda que tú no eres tu tristeza, es un estado pasajero que te permite aprender. Pero si esta emoción ha estado contigo demasiado tiempo y/o de forma muy profunda es el momento plantearte seriamente consultar con un profesional. Es posible que te esté costando expresarla, que su intensidad sea desadaptativa, o que estés en un estado depresivo que requiere de atención psicooncológica.

Préstate atención por un momento, ¿qué sientes?

10 comentarios:

  • Edea dijo...

    Me siento tal cual, totalmente identificada. En mi caso diría que llevo bastante tiempo enclavada en el punto 2 primera principalemente... Que hacer para poder seguir adelante?

  • Ariadna González Psicóloga dijo...

    Edea, sería conveniente que busques fórmulas para descargar las emociones positivas. Un primer consejo, será recuperar o iniciarte en el ejercicio físico modero. Está demostrado que esto elimina estados depresivos leves. Aumentar las conductas de autocuidado psicológico y de alimentación, también te pueden ayudar. Pero es fundamental que aprendas a ventilar las emociones negativas. Échale un vistazo mi artículo sobre "cómo deshacerte de la rabia hacia el cáncer", que te va a dar unas cuentas ideas en este sentido. Te dejo aquí en enlace para que puedas acceder directamente:http://psicooncologiaparapacientes.blogspot.com.es/2015/09/como-deshacerte-de-la-rabia-hacia-el.html Espero que te sea de utilidad. Un abrazo!!

  • Edea dijo...

    Hola ariadna, gracias por la respuesta. En verdad, acepto las cosas tal como me vienen, lo primero es recuperar la salud, pero la principal razón de mi desánimo está relacionada con la maternidad, que evidentemente he tenido que postergar, pero se me junta con una dificultad para concebir debido a otra enfermedad y mi edad un poco tardía; y esto me está generando tristeza y dolor, dificultándome algunas situaciones. No sé si habéis tratado el tema de la maternidad, gracias ante todo por la atención

  • Ariadna González Psicóloga dijo...

    Hola de nuevo Edea. La interrupción de planes, es una de las cosas habituales a las que como ves, tienes que enfrentarte. Paso a paso, estudia todas las posibilidades. Al fina y al cabo una madre es quien te cría y te enseña, quien te regala su tiempo y su amor. Asique mucho ánimo. Me apunto el tema de la maternidad para futuras entradas :D muchas gracias preciosa. Un beso muy fuerte.

  • Mardete dijo...

    Yo pase por todas las fases, supere mi cáncer de mama hace dos años y mi problema es que he cambiado, no me apetece salir a ningún sitio y sobre todo, no me apetece estar con nadie que no sea mi marido. ¿Esto es depresión? Encima tengo casi la seguridad de que me ha vuelto otra vez en un ganglio y tengo que volver a empezar con quimio, radio etc... ¿Que puedo hacer para recuperar mis ganas de relacionarme con la gente y volver a salir como antes?

  • Ariadna González Psicóloga dijo...

    Hola Mardete. Por lo que describes es muy posible que tu estado de ánimo esté deprimido. Lo primero que debes hacer es recuperar alguna actividad que te guste y te genere placer. Que la hagas porque sí. Como puede ser ejercicio, manualidades, o lo que tú quieras. Sería conveniente además, que visites a una Psicooncóloga, que te ayude a gestionar mejor los pensamientos negativos. Ya que aun no te has hecho pruebas y das por sentado que vas a volver a pasar por todo el proceso. Te pueden ayudar a gestionar mejor ese miedo. El subconsciente no tiene sentido del humor, si le dices "estoy enferma", se lo cree y te hace sentir como tal aunque no sea así. Procurar no adelantarnos a los acontecimientos centrándonos en cada momento y vivir en paso más pequeños cada acción que debamos emprender en hospitales y demás, pueden ser pequeños trucos que también te ayuden a empezar a ponerte en marcha. Los estados depresivos son incompatibles con la actividad, psique a moverte preciosa :D !! Espero que todo valla genial :** Cualquier cosa ya sabes por donde ando.

  • Mardete dijo...

    Gracias Ariadna, los resultados los tengo el próximo jueves, pero ya me han dicho que me vaya haciendo a la idea. Soy muy fuerte y he peleado con todos mis tratamientos bien. Lo peor es esa desgana de juntarme con otras personas, porque se que a mi marido le influye, pero no puedo con ello. Gracias y un abrazo.

  • Ariadna González Psicóloga dijo...

    Siento que las expectativas no sean buenas Mardete. Ve centrándote en cada paso, cada día y pasará con menos dolor del que ahora cabría anticipar. Date tiempo. Permite recuperar actividades que te vallan cada vez generando más placer y motivación para después salir y hacerlas con más gente. Solemos pensar que necesitamos estar motivados para empezar algo, pero la realidad es que al revés también funciona. Puedo empezar algo, mantenlo un tiempo, y dejar que esa tarea o actividad me valla motivando a medida que me voy metiendo en ella. Espero que todo salga muy bien, dentro de lo que cabe. Te mando un abrazo muy fuerte. Permítete estar un poco "chof" para deshacerte de esas emociones más negativas. No es más fuerte el que no se cae, sino el que se levanta. Como ya has hecho y volverás a hacer preciosa :* mucho ánimo. Cualquier cosa me escribes :)

Publicar un comentario

Reconocimientos de Calidad

Top 10